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Entre los siglos V y el VIII llegó a la isla un pequeño grupo de origen polinesio, que fue desarrollando características culturales cada vez más originales, dado el aislamiento geográfico imperante durante siglos. Aunque se solía hablar de un solo grupo primigenio, la abundancia de especies que se introdujeron en la isla (como la gallina, el plátano o la calabaza) y el sentido común llevan a pensar que se produjeron varias oleadas de colonos.

Según cuentan los mitos, a la isla llegó el rey Hotu Matu'a, con su séquito y su familia, incluida su esposa o hermana Ava Reipua, en dos grandes canoas con otras pocas personas. Al poco, este héroe estableció la organización social y el sistema de parentesco que debía regir la isla, así como el diseño de los monumentos, los recintos sagrados y otros aspectos de la vida cotidiana, como la construcción de viviendas. Cada uno de sus hijos dio origen a los principales linajes en que se estructuró la sociedad.

 

 
 
Juan Soler, en la página web www.rapanui.co.cl/numero8/pua.htm analiza y recupera el mito:
 
 

«Hechos de la antiguedad Rapanui, más allá de la evidencia científica, han llegado hasta los tiempos modernos a través de la tradición oral. La versión del anciano Pua Ara Hoa, recogida por Simeón Riroroko en 1910, quien luego la relató en lengua rapanui a un transcriptor continental. Dicho texto, conocido como el "Manuscrito E", fue recogido en 1959 en casa de Timoteo Pakarati, por el alemán Thomas Barthel que lo publica con traducciones que realiza en esa ocasión con Arturo Teao, Esteban Atan y Aaron Pakarati. Curiosamente, esta versión cayó en el olvido, pese a que contiene muchísdimos datos que enriquecen la "versión oficial" de la tradición ora l publicada en 1948 por el sacerdote Sebatian Englert. Hoy, sin embargo, el texto comienza a estudiarse en la Isla después que el arqueólogo José Miguel Ramírez, director provincial de CONAF y administrador del Parque Nacional RapaNui, distribuyera copias del original entre los isleños interesados. El arqueólogo también publicó un artículo en el boletín del Parque Nac. Rapa Nui, el Kaunga Te Rongo, cuya primera parte entregamos sintetizada:

El territorio del Ariki en la tierra Maori de Hiva, llamado Marae Renga, así como su segunda residencia, Marae Tohia, comenzaron a inundarse de mar (I te aua ia a Roroi i pari mai ai te vai ki runga ki te kainga), en tiempos del Ariki Roroi a Tiki Hati; el cuarto en la línea genealógica de 10 reyes ("Ariki Motogi"), que culmina con Hotu A Matu’a (Hijo de Matu’a), el rey colonizador de Rapa Nui que hoy conocemos por Hotu Matu’a.

Los Ariki de esta lista, son: Oto Uta; Tangaroa A Oto Uta; Tiki Hati A Tangaroa; Roroi a Tiki Hati; Tu’u Kuma’a A Roroi; Ataranga A Tu’u Kuma’a; Haraia A Ataranga; Taana A Harai; Matu’a Ataana; y Hotu A Matu’a

El hundimiento de la tierra lo había predecido Moe Hiva, un sabio y profeta (Kohou Tohu) de los cinco que tenía la corte del Ariki Oto Uta. Losotros cuatro sabios ( "Ariki Maahu"), eran Tuku Maura; Ngerani; Po, y Henga, quienes tenían conocimientos del cielo, las estrellas, el sol, y la la luna.

El Ariki Roroia Tiki Hati envió a sus tres hijos (Nga Tavake; Te Oohiro; y Hau), en busca de nuevas tierras, pero estos nunca regresaron. (Según otras versiones, al llegar a esta Isla los hermanos fueron convertidos por un espiritu maligno en los tres islotes que estan frente al volcán Rano Kau).

Posteriormente se produce el viaje del espíritu de Haumaka a la Isla. El viejo Pua Ara Hoa dice que ...el espíritu se desplazó hacia el Este pasando por una serie de islas, hasta alcanzar una octava tierra. En ella identifica a "Ko nga Kope Ririva Tutuu Vai a te Taanga" (los hermosos hijos de Te Taanga que están sobre el agua) refiriéndose a los tres islotes frente al Rano Kau, (Motu Kao kao - Motu Nui - Motu Iti ). El espíritu de Haumaka recorre la Isla identificando un total de 28 sitios con sus nombres... Observa un pez Mahore en una cueva bajo el acantilado y lo denomina Te Pu Mahore a Haumaka o Hiva.

Sube a la caldera del volcán Rano Kau, denominándolo Te Poko Uri a Haumaka o Hiva. El cráter pequeño lo llama Te Manavai. Luego se dirige a la costa sur buscando una residencia para el Ariki, reconociendo distintos lugares hasta que llega a Rangi Mea Mea (Cielo Rojo), refiriéndose al atardecer en Ovahe. Avanza al cerro Hau Epa que nombra Maunga Hau Epa, y observalas arenas blancas de una playa en un lugar que llama Oromanga a Haumaka o Hiva..., considerándolo un sitio apropiado para la residencia del Ariki, y a la bahía inmediata la llama Hanga Mori A One (Anakena). Así, tras reconocer otros tantos sitios, nombra a la isla "Te Pito o te Kainga a Haumaka o Hiva."

El espíritu regresa a Hiva al cuerpo de Haumaka quien relata su visión a su hermano Huatava y, como miembro del linaje real (Ariki Paka), se dirije al Ariki Hotu a Matu’a. Este dispone construir una embarcación para navegar en busca de la nueva tierra, y permanecer en ella un año. Los expedicionarios serían siete... Los dos hijos de Haumaka: Ira y Raparenga; y los cinco hijos de Huatava: Ku’u Ku’u, Ringi Ringi, Nonoma, U’ure y Mako’i. A los 25 dias del mes lunar "Vaitu Nui", aproximadamente en Abril, la misión dejó Hiva en dirección al sol naciente, llevando plantas y animales que el "Manuscrito E" detalla en extenso. Al cabo de poco más de un mes, los expedicionarios arriban a la Isla el primer día del mes de Maro (aprox.Junio), desembarcando en Te Pau, cerca de Vinapu, en donde construyen una casa. Ira ordena a Ku’u Ku’u plantar Uhi, mientras que a Mako’i le pide marcar los sitios. Al regresar de su jornada de reconocimiento, Mako’i dice a Ira que los nombres de los sitios los escribió en hojas de plátano. A los 23 días del mes Anakena (aproximádamente, julio) reconocen la bahía Oromanga y Hanga Morie One

En la playa descubren una gran tortuga. Ira y Raparenga intentan moverla. Cuando Ku’u Ku’u se acerca, su espalda es quebrada por un golpe de la tortuga que regresa al mar y desaparece. Durante 27 dias los hermanos acompañan en una cueva a Ku’u Ku’u. Finalmente Ira decide levantar 6 pilas de piedras (pipi oreko) en la entrada de la cueva, para que respondan cuando el enfermo pregunte por ellos.

El día 29 del mes Hora Iti, llegan a la cueva Pu Papakina a Ira (Hanga Roa). Allí se deslizan sobre las olas en tablas (haka Nagaru), y con el cuerpo (Haka Honu). Ira encuentra un tesoro ("Raakau"); pide a Raparenga sacarlo de la canoa sin ser visto por Nonoma, cuando vayan a buscar a Mako’i . Al final, Ira saca el tesoro, un adorno de concheperla (Reipa), y se dirige a un sitio que denomina Ruhi Hepii. Perfora una piedra dejando a la vista la parte brillante de su tesoro. Al día siguiente, cuando los demás hacen Haka Honu, Ira deja una segunda concheperla en un sitio que denomina Pu, en Apina Nui.

Al tercer día, entierra dos figuras de piedra en otro punto que llama Apina Iti a Rapa Kura". Las cabezas de las figuras las deja al aire, y les cuelga un collar de concheperla (tui tui reipa). Las estuatillas las llama Hinariru nui y Hinariru iti, el nombre del maestro que se la había dado. Al cuarto día bajan todos a nadar. Desde el mar observan el brillo de los adornos de las figuras, teniendo Ruhi a la derecha, y Pu a la izquierda.

Ira pide a Mako’i poner nombre a los lugares de la Isla, siguiendo un orden inverso al espíritu de Haumaka, dirigiéndose desde Apina Iti al norte y luego al Este. Así se nombran unos 60 lugares de la isla, tomados de Hiva.En la plantación de Uhi realizada por el desaparecido Ku’u Ku’u, se encuentran con Nga Tavake quien dice que otro hermano, Te Ohiro, había muerto. Ira enseña a Mako’i los Kai Kai y Patautau (figuras de hilo y cantos espirituales). Finalmente, el día 25 del mes lunar "Tanga Roa Uri" (octubre), después de seis meses de iniciada la exploración, regresan a Hiva, la tierra ancestral que estaba cubriendo la espuma del mar...

En Hiva, a causa de esas inundaciones, los Hanau Momoko (orejas cortas) corren sus límites hacia territorio Hanau Eepe (orejas largas), produciéndose enfrentamientos. Los Momoko son derrotados y llevados a Tepito o te Kainga como prisioneros del Ariki Hotu A Matu’a, quien en la nueva tierra les asigna la mesetas del Poike...

El arqueólogo José Miguel Ramirez destaca que, aparte de todos los argumentos científicos, estos dichos de Pua Ara Hoa son un nuevo elemento que niega la tesis de Heyerdahl sobre la llegada a la Isla de un segundo grupo étnico, los "Orejas Largas", esta vez desde America».

 
     
 

 

El comentario de Juan Soler sobre Heyerdahl hace referencia a una tesis de este aventurero noruego, que hacia 1950 pretendió demostrar que los nativos americanos podían haber colonizado Polinesia realizando un viaje en una balsa construida como antaño. Sin embargo, hoy día la arqueologúa parece indicar, en todo caso, lo contrario. Es decir, que los viajes se emprendían desde Polinesia hacia América (parece más fácil encontrar un continente que una islilla en medio del océano)

 
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