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la soberanía chilena |
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Sin embargo, el cambio de soberanía no trajo consigo el fin de la explotación. Durante casi un siglo la marginación y explotación de los isleños apenas experimentó mejora alguna, hasta que en 1963, las continuas denuncias de los isleños y la Iglesia hacen reaccionar al gobierno chileno, presidido por entonces por Eduardo Frei, y se promulga la llamada Ley de Pascua, que otorgaba un régimen administrativo y judicial a la isla más benigno con sus habitantes: se les concede la ciudadanía, se prohíbe la venta de tierras a extranjeros, se quitan todos los impuestos, etcétera. Además, una vez reconocido el abandono histórico que había sufrido la isla, se emprenden diversas obras públicas para dotarla de infraestructuras, como la construcción del aeropuerto de Mataveri. De todas maneras, aunque estas medidas supusieron un gran cambio, no fueron suficientes. De carácter paternalista, todavía los isleños carecían de voz y voto para gestionar su propio futuro, pero, con la reinstauración de la democracia en la década de los noventa, la participación nativa en las instituciones fue aumentando, a la par que se afianzaron las organizaciones destinadas a preservar la cultura rapanui. En la actualidad se promete un futuro esperanzador para la isla, cuyo potencial turístico puede suponer una manera de sobrevivir en un mundo donde el mar ya no representa una distancia insalvable.
El turismo puede llegar a suponer una |
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